La leyenda del fuego

Las personas no tenían la oportunidad de calentarse durante el invierno, ni tampoco contaban con una fuente de calor que les otorgue la posibilidad de cocinar un alimento o de verse con menos frío en las tormentas, pero sí aprovechaban cada vez que caía un rayo y prendía fuego un árbol porque con cuidado podían refugiarse con su llama. Sin embargo, los enemigos de los Huicholes habían conservado una llama que cayó en un árbol y alimentaban este fuego para que no se vaya nunca más, pero los Huicholes también querían tener este fuego y se lo cuidaba de forma celosa para que otras tribus no lo tuvieran.

Se juntaron los animales para ayudar a los Huicholes a que tengan el preciado fuego, ya que a todos les venía bien este preciado material de la naturaleza, pero solamente el tlacuache se animó a ir por él, debido a que sus cuidadores daban mucho miedo y nunca se descuidaban, no fue tarea fácil robar el fuego. leñaEl animal valiente tuvo que estar hecho una bolita durante 7 días y pensaron que simplemente era una piedra, al momento de dormir, él prendió fuego su cola y salió corriendo del lugar para ir con los Huicholes.

La tribu aprovechó este fuego para prender una rama y así tuvieron entonces su propio fuego que también alimentaron y nunca más lo dejaron que se apague. El valiente animal tuvo muchos reconocimientos dentro de esta cultura y su cola nunca más volvió a tener pelo por todas las generaciones que vinieron luego de él, jamás se olvidó su travesía.