La ouija

La Ouija es un juego cuya principal función es comunicarse con los espíritus o entes sobrenaturales, desde personas fallecidas hasta incluso extraterrestres, según algunas creencias. Para ello se utiliza un tablero en donde están plasmados el alfabeto, los números y las palabras sí y no en la parte superior, y hola y adiós en la parte inferior. Este tablero viene con un puntero movible que suele tener forma triangular y un agujero en la punta para poder ver la letra correspondiente.

Lo más común es jugarlo en grupo y durante la noche: cada jugador tiene que poner sus índices sobre el puntero (o el vaso, en su defecto), y hacer una pregunta. Entonces, se supone que algún ente sobrenatural moverá el puntero hasta formar una respuesta coherente.

ouijaSon tantos los escépticos como quienes creen que realmente funciona y por tanto no debería tomarse como un juego. ¿Es así? Para responder esa pregunta muchos han tenido su propia experiencia, pero también ha de reflexionarse su origen.

China y los espiritistas

Se considera que las primeras menciones de escritura automática para comunicarse con el otro mundo datan alrededor del 1100 a.C, en China. El método era conocido como Fuji, y en él se utilizaba un tamiz o bandeja suspendida para guiar una rama de sauce o melocotonero que escribiría los kanjis (caracteres asiáticos) sobre la arena o ceniza de incienso. Fue utilizado durante mucho tiempo para establecer contacto con los muertos y realizar rituales, pero ellos no fueron los únicos. Quizás desde el inicio de los tiempos la humanidad ha querido saber qué hay más allá o, sencillamente, comunicarse de nuevo con sus seres amados; por lo que se piensa que existieron técnicas similares en la antigua India, Grecia, Roma y la Europa medieval.

El tablero ouija que conocemos hoy tiene un origen más bien impreciso. En el siglo XIX, durante la época romántica, el reinado del conocimiento y la estricta ciencia impuestos por la Ilustración son revocados a favor de la intuición, lo irracional e incluso lo sobrenatural. Por ello no resulta extraño que el espiritismo, la doctrina que establece que los espíritus pueden de hecho comunicarse con los seres humanos, se pusiera muy de moda.

Los creyentes de la doctrina necesitaban un método viable y cómodo para comunicarse con el más allá, así que las ‘tablas parlantes’ o planchettes fueron creadas. Para 1886 se volvieron bastante populares, así que el abogado, empresario e inventor Elijah Bond decidió registrar la patente de un tablero con el alfabeto impreso, muy similar a los ya existentes. El 28 de mayo de 1890 quedó registrado como su invento, con William H. A. Maupin y Charles W. Kennard como titulares.

Sin embargo, fue uno de sus empleados, William Fuld, quien empezaría la producción de estas tablas espiritistas bajo el nombre de “Ouija”. Charles Kennard, quien también participó en la manufacturación de los tableros, llegó a afirmar —sin que en realidad pudiera comprobarse— que el término provenía del egipcio antiguo y significaba “buena suerte”. Pero Fuld, por otro lado, se decantó por la pura etimología: de ese modo, “Ouija” sería una mezcla del francés “oui” y el alemán “ja”, ambos traducidos como “sí”.

Entre 1920 y 1960 las tablas ouija disfrutan de su mayor apogeo, y el público reconoce a Fuld como el padre del invento, a pesar de que él en realidad sólo compró la patente. Una que fue vendida Parker Brothers en 1966 junto a toda su empresa, y que en 1991 acabó siendo adquirida por nada menos que la compañía de juguetes Hasbro, que aún conserva los derechos.

Hoy, alrededor de diez tipos de “tablas parlantes” son comercializadas bajo distintos nombres, como un juego inofensivo. Y es que según la ciencia lo es.

El efecto ideomotriz

Como de costumbre, los científicos tienen una explicación lógica para el caso. Y no sólo los científicos, pues el profesor de secundaria Larry Bayou decidió realizar un experimento muy sencillo al practicar el juego de la copa (idéntico a la ouija): tan sólo cubrió los ojos de los participantes para que no pudieran ver las letras y formar palabras inconscientemente. En efecto, al final del juego no se formó ni una sola palabra coherente.

Recomendamos leer: .....  Leyenda de la casa de los tubos

Esto puede ser otra prueba del efecto ideomotriz o ideomotor, en el que un sujeto realiza movimientos de forma automática gracias a un estímulo, sin percatarse en verdad de lo que está haciendo. Es decir, es una especie de reflejo psicológico. Como sugiere el doctor Daniel Wegner en La Ilusión de la Voluntad, el movimiento y el convencimiento son dos procesos mentales separados. Por ello, en el caso específico de la ouija, cada participante en realidad estaría moviendo el puntero con pequeñas presiones inconscientes, construyendo palabras según lo que cruce por su cabeza en ese momento.

¿Esto le quitaría la diversión al juego? Muchos fundamentalistas religiosos critican con dureza a la ouija porque piensan que puede ser un portal de seres malignos, dispuestos a hacer mucho daño a sus invocadores. ¿Será sólo su imaginación? Lo cierto es que muchas historias de terror circulan por todas partes, y provienen de personas que se han atrevido a jugarla hasta las últimas consecuencias. Lo inquietante es que no son sólo relatos: son testimonios.

Jugadores célebres

celebresA pesar de cualquier crítica, escepticismo o advertencia, miles de personas han jugado y seguirán jugando a la ouija. Casos célebres son los siguientes:

– Emily Grant Hutchings proclamó que su novela de 1917, Jap Herron: A Novel Written from the Ouija Board, fue en realidad escrita por el espíritu de Mark Twain mediante la Ouija.

– Amiga de Grant, Pearl Lenore Curran, tras vivir una vida tranquila, afirmó que en 1913 inició su largo contacto con un espíritu llamado Patience Worth. Esta, presuntamente, fue una mujer inglesa que vivió en el siglo XVII: “Viví hace muchas lunas. Otra vez vengo. Patience Worth es mi nombre”. De esta comunicación habrían salido varias novelas y trabajos de prosa y poesía.

– Jane Roberts, en 1963, también afirmó haberse comunicado con un ente espiritual para completar toda una serie de novelas tituladas con el nombre del sujeto del contacto: Seth Material. Según Roberts, que se proclamaba tan sólo médium, fue esta energía quien literalmente le susurró diez volúmenes.

– El poeta estadounidense James Merrill publicó en 1982 un poema épico apocalíptico llamado The Changing Light at Sandover, que sería la documentación de dos décadas de sesiones espiritistas con la Ouija. Se dice que Merrill incluso alentó a los espíritus a entrar en su cuerpo, pero antes de morir advirtió que las personas no deberían utilizar la ouija.

– La banda estadounidense de rock The Mars Volta inspiró su cuarto álbum, The Bedlam in Goliath, en su propia experiencia con la ouija. Según su historia, Omar Rodríguez López, el guitarrista, compró un tablero en Jerusalén. Y tras la primera sesión espiritista comenzaron a ocurrirles extraños sucesos: el estudio se inundó, uno de los ingenieros de sonido tuvo un ataque de nervios, el equipo funcionaba mal y el vocalista, Cedric Bixler-Zavala, se hirió el pie. Por todo ello, decidieron enterrar la tabla ouija.

– El famoso ocultista Aleister Crowley sintió fascinación por el tablero de la ouija. Uno de sus alumnos, Frater Achad, decidió experimentar con él para invocar las criaturas que en alquimia se conocen como Ángeles y Elementales.

Te compartimos una de los tantos mitos o leyendas que la gente cuenta.

Una noche cualquiera, un grupo de amigos se reunió en un descampado para divertirse. Montaron una fogata, platicaron y escucharon música. Todo iba bien, hasta que uno de ellos sacó un tablero muy familiar y propuso jugar a la famosa ouija. Tras dudarlo un poco por todas las terribles historias que se cuentan sobre el juego sobrenatural, los demás aceptaron intentarlo.

Todos hicieron alguna pregunta y, con sorpresa, notaron que estas estaban siendo contestadas. Para jugar estaban utilizando un vaso vacío en lugar del tradicional puntero, pero no se esperaron que, de repente, este explotara justo entre ellos. Fue allí cuando decidieron que había sido suficiente y cada uno volvió a su casa… aunque los espíritus no pensaban lo mismo.

Recomendamos leer: .....  Leyendas del panteon de belen

Esa noche todos escucharon sonidos extraños o vieron luces encendiéndose y apagándose por sí solas. Al día siguiente, a uno de ellos lo persiguió un hombre de negro hasta susurrarle al oído una advertencia sobre no jugar con fantasmas.

genteA raíz del evento, todos los amigos volvieron a reunirse en el descampado, aterrados por haber jugado con fuego: se habían quemado. Y tan intempestivamente como el vaso había explotado la noche anterior, un hombre salió de las sombras ante ellos, portando dos objetos afilados en cada mano.
Todos salieron corriendo, pero dos de ellos jamás regresaron. Ahora los demás, cuando observan sus fotografías, sienten que les sonríen en un siniestro presagio mortal, pues aquel espectro podría volver en cualquier momento, reclamando a cada uno de los jugadores.

Peligros y consecuencias.

Mientras que la ciencia critica al tablero ouija porque piensan que en realidad no funciona en absoluto, la religión lo critica por todo lo contrario. Los católicos en especial consideran que va en contra del respeto a Dios, y que además puede resultar muy peligroso, pues los únicos espíritus que podrían convocarse por este medio son malignos. Muchos casos trágicos los apoyan.

Otros casos escalofriantes.

– Uno muy conocido es el de Popotla, México, en mayo de 1982. Carlos Trejo y sus amigos se reunieron con una tabla ouija para tratar de comunicarse con el novio fallecido de una de las participantes. Todo salió terriblemente mal: pronto lo que contactó fue un ente maligno que profería insultos y que escribió la frase “Siempre estoy contigo y ahora me encuentro dentro de Emmanuel”. Justo después, el mencionado comenzó a convulsionar y expulsar fluidos por la boca, hasta que dijo: “No soy Emmanuel, furcia. Jamás podréis escapar de esto”.

Tras muchos hechos paranormales y peligrosos, en los que solía aparecer la figura negra de un monje que trató de asesinarlos, varios de los integrantes, amigos, familiares o investigadores, murieron. En total, 14 personas relacionadas al caso fallecieron en extrañas circunstancias desde 1982. Y las investigaciones posteriores revelaron algo sorprendente: la calle Cañitas, donde fue realizada la sesión, fue antaño un cementerio para monjes en la época de la inquisición. Allí, con toda probabilidad, se realizaron torturas y asesinatos en nombre de la fe. Esto resultó una terrible combinación con la ouija.

– El caso Vallecas (Madrid) resulta especialmente escalofriante debido a todos los testigos y pruebas que quedaron sobre él. En marzo de 1990 Estefanía Gutiérrez Lázaro, de 18 años, participó una sesión de ouija con varias compañeras de instituto. La profesora las descubrió y rompió el tablero junto al vaso que estaban utilizando, del que salió un humo blanco que entró por la nariz de Estefanía. Esto acabaría matándola: después de sufrir convulsiones, estados alterados de conciencia y alguna clase de síndrome bipolar durante 6 meses, falleció el 14 de agosto de 1991. Según su doctor, bajo “extrañas circunstancias” y nulo diagnóstico.

Pero el horror aún no había acabado para los Gutiérrez Lázaro, pues justo después empezaron a experimentar sucesos paranormales en su casa. Pasos, movimientos, objetos que cambiaban de sitio, presencias amenazadoras y algo tan inexplicable como aterrador: una foto de Estefanía se quemó sola, sin que su marco y cristal sufrieran daños. Una madrugada de noviembre de 1992 la familia ya no lo soporta más y acaba llamando a la policía.

El informe que ellos presentan habla por sí solo y ha pasado a la gran historia paranormal. Atmósfera de misterio y rareza, puertas abriéndose solas, estruendos en la terraza, crucifijos arañados, babas marrones sobre una mesa, y según el inspector Negri, “un frío que no había sentido nunca”.
La familia acabó mudándose de allí y, al fin, pudieron encontrar la paz. Curiosamente, se dice que los inquilinos posteriores no notaron nada extraño en la casa. Así que todo se debió a la ouija.

> Y estos son sólo dos ejemplos escalofriantes. Hay muchos, muchos más, que han sido tan sonados como ellos y que inclusive datan de fechas tan recientes como el 2012. Así que en realidad no debería tomarse la ouija como un simple juego de mesa…