Leyenda de la mulata de cordoba

Leyenda resumida. Cuenta la leyenda de la mulata de cordoba de una mujer llamada Soledad que era mulata de piel y que tuvo una vida muy polémica, ya que en su tiempo, el hecho no tener piel blanca ya era una señal de agravio para la religión cristiana. Por otro lado, sus vecinos les hacían saber a las autoridades de inquisición que esta mulata salía de su casa para bailar danzas extrañas y que hacía pactos con el enemigo dentro de su hogar, también decían que tenía magia y hacía embrujos, pero nadie la perseguía porque astuta iba a la iglesia siempre para no levantar ninguna sospecha.

Se dice que el alcalde de la ciudad de cordoba estaba pasmado por su belleza y le ofreció todo a cambio de su cuerpo, pero la mulata de Córdoba ni una sonrisa le dio al hombre para que no se emocione con ella. Por esta razón es que tiró sobre su espalda todos los cargos de hechicería que se le ocurrieron y se hizo un juicio muy breve porque rápidamente se la sentenció sin pruebas a ser quemada con leños verdes frente a todo el pueblo para que aprendan que es lo que no se debe y que sí se debe hacer.

Una vez en las mazmorras, la mulata de cordoba no hacia otra cosa que dibujar la pared con una carbonilla, hizo una embarcación completamente perfecta, tan perfecta que cuando el carcelero bajó para llevarla hacia su sentencia, se quedó durante largo tiempo mirándola con la boca abierta, entonces ella preguntó que le faltaba a este barco y él respondió que moverse. Entonces el barco se empezó a esfumar en la pared mientras ella andaba dentro del mismo.

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Leyenda completa: La madre de la mulata que conocemos por su leyenda, era una mujer negra que llegó desde Filipinas hasta una Nueva España en donde todos los negros tenían que ser esclavos, luego se encontró viviendo en Veracruz, Córdoba siendo esclava de una familia bastante buena. Su amo en una noche como cualquier otra abusó de la pobre mujer dejándole en la dulce espera de quien nació como un hermoso bebé, era tan bella su hija que los dueños quisieron quedársela, aunque su madre se la llevó rápidamente donde nadie la pudiera encontrar. Ella partió para que no le quiten a su niña y viajó a Yanga que en ese entonces era el único sitio donde los negros podían ser libres.

Con el tiempo y el modo de vida muy malo que tenía tuvo que partir hacia Capitanía de Guatemala, lugar donde fue cuidada ella y su niña por los mayas quiché. La niña fue criada para convertirse en una sacerdotisa maya y su magia era muy buena, incluso tenía el don de la ubicuidad, ayudaba a las personas y creció en bondad. Cuando la bella joven cumplió los 18 años, se encontraba sola en el bosque buscando plantas y flores cuando fue robada para ser llevaba luego a La Antigua, Guatemala. Un sacerdote maya que vivía convertido en árboles, en flores y en la misma naturaleza por la que siempre recorría la mulata, le enseñó el poder de curación que tiene, el lenguaje de la obsidiana y hasta algunos jeroglíficos de las constelaciones.

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Se dice que el sacerdote que siempre la ayudó en forma de naturaleza, tomó nuevamente forma humana y se acercó al mercader que la había robado para comprársela por oro, entonces luego de tener de nuevo a la mulata, ambos se miraron como maestro y aprendiz, pero allí llegó el rey que en nombre de Dios los quería condenar a ambos por hechicería y por brujería. Fueron llevados juntos para ser sentenciados y durante los 7 meses que estuvieron encerrados, el maestro tatuó con su uña un barco en el brazo de la mulata, luego le dijo que en su pensamiento ella era libre, por eso le tatuó el barco, cada vez que esté en peligro debía dibujarlo en el piso, la pared, donde sea y luego se iría en él, la diosa Chimalmat la ayudaría a escapar cuando dibujara aquel barco que ya tenía tatuado.

Cuando los hombres del rey llegaron en busca de los prisioneros, lo único que hallaron fue un árbol seco que tenía rosas en sus ramas. 2 años después cuenta la leyenda de una mulata que llega a Córdoba, Veracruz (su lugar de nacimiento) y dice que fue una hermosa mujer que nadie puede olvidar, ayudaba a todas las personas que podía, las curaba y hacía otros encantos, pero con el tiempo se la acusó de bruja y fue nuevamente encarcelada. Al momento de su sentencia de muerte, dibujó un barco en la pared para poder escapar con el encantamiento que su maestro le enseñó mientras todavía se encontraba viviendo en Guatemala.